jueves, 9 de julio de 2026

El cielo sazona tu garum: una salsa rápida para probar el sabor de Roma. Liquamen celer: garum rápido sin botulismo ni fermentación.

 

El cielo sazona tu garum: una salsa rápida para probar el sabor de Roma

Hay recetas que no empiezan en la cocina, sino mucho antes. Empiezan en el cielo, en el mar, en las estaciones, en las corrientes, en la sal y en la capacidad humana de observar el mundo.

El garum es una de ellas.

En el mundo romano, el garum y el liquamen fueron mucho más que una simple salsa de pescado. Eran condimentos intensos, salados, profundos, capaces de transformar un plato con apenas unas gotas. La cocina romana los utilizaba como hoy podríamos usar una salsa de pescado, una anchoa disuelta en aceite o un potenciador natural del sabor: no para que todo supiera a pescado, sino para que todo supiera más, se dice umami!

Darío Bernal muestra la singularidad del garum
y un ánfora de salazón de la Bética.Ampurias, 2018.
Foto: Kuanum 

El garum auténtico se obtenía mediante fermentación. Pescados pequeños, vísceras o partes del pescado se mezclaban con abundante sal y se dejaban transformar lentamente durante semanas o meses. Era una preparación ligada al tiempo, al calor, al conocimiento de la materia prima y a la experiencia de quienes sabían trabajar con productos del mar.

Pero en Kuanum nos gusta hacer una pregunta muy práctica: ¿cómo podemos explicar y probar ese sabor en un taller, de manera segura, clara y deliciosa?

La respuesta es nuestro liquamen celer, una versión rápida, cocida y sin fermentar, pensada para actividades de divulgación. No es un garum arqueológico en sentido estricto. No pretende sustituir a una fermentación antigua. Es una herramienta pedagógica: una salsa salada de pescado y hierbas aromáticas que nos permite acercarnos al universo del garum

"Suaiter olens" actividad de Kuanum
en Tarraco Viva 2011. Foto: Kuanum
sin esperar meses y sin correr riesgos innecesarios.

El cielo, el mar y la salsa

La actividad El cielo sazona tu garum, que Kuanum llevará a la Fiesta de la Bacanal de Baños de Valdearados los días 22 y 23 de agosto de 2026, parte de una idea muy romana: el cielo no era solo un bello paisaje para mirar por la noche.

El Sol marcaba las estaciones. La Luna ordenaba ritmos y mareas. Las estrellas ayudaban a orientarse, a medir el paso del tiempo y a construir calendarios. En el mundo antiguo, mirar al cielo era también una forma de mirar la tierra y el mar.

Y el mar, por supuesto, tiene su propio calendario.

No todas las especies marinas están igual de disponibles durante todo el año. El mar no es una despensa inmóvil. Cambia con la temperatura del agua, las corrientes, las mareas, la luz, los ciclos de reproducción y los desplazamientos de los bancos de peces. Hay momentos de abundancia, momentos de espera y momentos en que ciertas especies se acercan más a la costa o resultan más fáciles de capturar.

Dicho de forma sencilla: el cielo sazona el tiempo, y el mar sazona la pesca.

Para preparar garum no bastaba con tener pescado y sal. Había que saber cuándo llegaban las especies adecuadas, cuándo había abundancia, cuándo convenía salar, conservar o transformar un alimento tan perecedero como el pescado. Las salazones y salsas de pescado forman parte de esa inteligencia antigua: observar la naturaleza, aprovechar sus ciclos y convertir lo efímero en algo duradero.

En el taller jugamos con esa cadena de relaciones: cielo, signos zodiacales, elementos, hierbas aromáticas, mar, peces, sal y cocina. Porque el garum no nace solo de una receta. Nace de una manera de entender el mundo.

Una versión rápida, pero con cabeza

Kuanum: recreación de la fabricación
doméstica del garum.
Olérdola, Barcelona.
Año 2021. 
Foto: Kuanum.
Ahora bien, una cosa es explicar el garum y otra muy distinta es poner a fermentar pescado en casa siguiendo los pasos de un taller familiar como si estuviéramos en una factoría de salazones del Mediterráneo romano.

La fermentación de pescado exige control: .proporción de sal, temperatura, higiene, tiempo, recipientes adecuados y conocimiento técnico. Las preparaciones caseras mal conservadas, mal fermentadas o guardadas en condiciones inadecuadas pueden ser peligrosas. Y aquí aparece un nombre que conviene tomar en serio: el botulismo.

El botulismo alimentario está causado por toxinas producidas por la bacteria Clostridium botulinum. Puede aparecer en determinados alimentos conservados de forma inadecuada, especialmente cuando se generan ambientes sin oxígeno y no hay suficiente control de acidez, sal, temperatura o esterilización. No se ve necesariamente, no siempre huele mal y no avisa antes de presentarse. Vamos, que como invitado a una fiesta romana sería de los que mejor dejar fuera de la mesa.

Por eso nuestra propuesta evita cualquier falsa sensación de “conserva antigua”. No hacemos una fermentación. No hacemos una preparación para guardar semanas. No hacemos un experimento heroico con pescado y misterio. Hacemos una salsa cocida, de consumo rápido, que se conserva en frío y se utiliza preferentemente el mismo día.

Así tenemos historia, sabor, aroma, participación y seguridad alimentaria.

Que el cielo sazone el garum, sí. Pero que la prudencia también entre en la receta.

Liquamen celer: garum rápido sin fermentar

Esta receta está pensada para talleres, degustaciones pequeñas y actividades de divulgación. El resultado debe ser una salsa salada, marina, aromática y concentrada. No buscamos una salsa dulce. En esta versión no añadimos miel, ni arrope, ni defrutum, ni reducción de mosto. Tampoco añadimos vino ni vinagre.

Queremos una preparación sencilla y directa: pescado salado, agua, calor suave y hierbas aromáticas.

El dulzor puede aparecer en otras recetas romanas, por supuesto, pero aquí queremos respetar la función básica del liquamen: aportar sal, profundidad y sabor.

Ingredientes

Para unas 20-25 pequeñas degustaciones:

  • 80 g de anchoas en salazón o anchoas en aceite, bien escurridas
  • 400 ml de agua
  • 1 hoja de laurel
  • 1 cucharadita de orégano
  • 1/2 cucharadita de hinojo 
  • 1/2 cucharadita de eneldo
  • 1/2 cucharadita de ajedrea
  • Unos granos de pimienta negra, opcional (o las hierbas que hayan correspondido a nuestr@s alumn@s de la actividad)

Elaboración

Ponemos en un cazo el agua, las anchoas, el laurel, el orégano, el hinojo o eneldo, la ajedrea... y, si queremos, unos granos de pimienta.

Calentamos a fuego suave durante unos 12-15 minutos. No hace falta que hierva con violencia. Queremos que el pescado se deshaga lentamente y que el líquido se impregne de sal y hierbas.

Durante la cocción, aplastamos las anchoas con una cuchara para que se integren bien. Poco a poco, el líquido irá tomando un color más turbio y un olor intenso, salado y marino.

Apagamos el fuego y dejamos reposar unos 5 minutos.

Después colamos la preparación con un colador fino. Si queremos una salsa más limpia, podemos pasarla también por una gasa, estameña o filtro.

El resultado debe ser un líquido salado, aromático, con fondo claro de pescado y hierbas. Si queda demasiado intenso, se rebaja con un poco de agua caliente. Si queda demasiado suave, se puede reducir unos minutos más a fuego bajo.

No debe quedar dulce. Debe quedar sabroso, salado y profundo.

Cómo utilizarlo

El liquamen celer no se sirve como una sopa ni como una salsa abundante. Se utiliza en pequeñas cantidades, como condimento. Unas gotas bastan para cambiar el carácter de un plato.

Una combinación especialmente deliciosa es con mejillones, puerros, vino blanco y ajedrea.

El mejillón aporta el sabor del mar. El puerro, cocinado lentamente, ofrece un dulzor vegetal natural, sin necesidad de añadir miel ni mosto reducido. La ajedrea da un perfume cálido, agreste, casi de monte. Y unas gotas de este garum rápido unen todos los sabores con ese fondo salado y profundo que tanto sentido tiene en una cocina romana.

La preparación puede ser muy sencilla: mejillones abiertos al vapor, puerros pochados o asados, aceite de oliva, ajedrea, un poco de vino blanco y unas gotas de liquamen celer. Nada más. No hace falta disfrazarlo.

Aquí el garum actúa como lo que era: un potenciador del sabor.

También puede utilizarse con verduras asadas, pescados, legumbres, pollo o panes tostados con aceite de oliva. La clave está en usarlo con moderación. No queremos que el plato “sepa a garum”. Queremos que el garum haga que el plato tenga más profundidad.

Garum, signos y condimentos

En El cielo sazona tu garum, el liquamen celer se convierte en punto de partida para una experiencia sensorial.

Cada persona participante se acerca a los signos del zodiaco, a los cuatro elementos y a distintas plantas aromáticas. Las hierbas y especias permiten jugar con matices: orégano, hinojo, eneldo, ajedrea, laurel, cilantro, tomillo, pimienta...

El resultado no es un horóscopo para adivinar el futuro, de eso no se trata y poco romano sería, sino una manera divertida de explicar cómo el mundo romano relacionaba cielo, naturaleza, cuerpo, estación, alimento y sabor.

El zodiaco ordena el relato. Las hierbas construyen el aroma. El mar aporta la materia prima. La sal conserva. Y la cocina lo une todo.

Así, el garum deja de ser solo “aquella salsa de pescado romana” y se convierte en una experiencia: se huele, se mezcla, se prueba y se entiende.

¿Quieres saber más?

Cuando ya haya pasado el famoso eclipse y el cielo haya hecho su parte, acércate a la Fiesta de la Bacanal de Baños de Valdearados, los días 22 y 23 de agosto de 2026.

Allí encontrarás a Kuanum compartiendo, con todas las personas que se acerquen a la actividad El cielo sazona tu garum, las especias, los condimentos y los saberes que nos ayudan a entender cómo podía nacer una de las salsas más célebres del mundo romano.

Porque el garum no era solo pescado y sal.

Era mar, tiempo, observación, aromas, estaciones y memoria.

Y en Baños de Valdearados lo descubriremos con las manos, la nariz y el paladar. ¡Te esperamos!

Gracias, Asociación Cultural Dios Baco. Sois el alma de la fiesta.

lunes, 16 de junio de 2025

Sala Cattabia: ¿Un proto-gazpacho romano?

Sala Cattabia — ¿Un proto-gazpacho romano?

A primera vista, este plato de nombre enigmático —sala cattabia— podría parecer exótico o complicado. Pero no te dejes engañar: estamos ante una receta sencilla, fresca y cotidiana que, por su textura y forma de preparación, recuerda sorprendentemente a nuestros gazpachos o sopas frías actuales.

El término sala cattabia aparece en el recetario atribuido a Apicio, el gran chef del mundo romano. Algunos autores piensan que sala podría derivar de sal, aunque el ingrediente ni aparece en la receta. Otros sugieren que cattabia viene de caccabus, palabra que designa el recipiente donde se preparaban mezclas o aliños. En todo caso, lo importante no es tanto el nombre como la mezcla deliciosa de pan, vinagre, ajo, hierbas y queso que se sirve bien fría. ¿Te suena familiar?

Este plato se alejaba de los refinamientos de banquetes imperiales: formaba parte del recetario más humilde y cotidiano. Y un detalle curioso: aunque se dice que Apicio detestaba el ajo, aquí lo encontramos como ingrediente estrella. Quizás esta receta entró en su libro más como recopilación de costumbres populares que como creación propia.

Ingredientes (para 4 personas):

  • 4 panecillos tipo Viena (mejor si son del día anterior)
  • Miga de pan
  • Agua
  • Vinagre
  • Pimienta negra
  • Miel
  • Hojas de menta
  • 2 dientes de ajo
  • Unas ramitas de cilantro fresco
  • Queso salado tipo feta
  • Aceite de oliva virgen extra
  • Sal

Preparación:

  1. Prepara los panecillos: vacíalos con cuidado y reserva las cortezas. Remoja la miga en un bol con agua y vinagre hasta que se ablande.

  2. Haz un majado: en un mortero, machaca la pimienta, el ajo, la sal, las hojas de cilantro, la miel y

    el queso. Cuando todo esté bien integrado, añade aceite de oliva hasta obtener una pasta aromática.

  3. Mézclalo todo: incorpora el majado al bol de la miga remojada y trabaja la mezcla con las manos hasta conseguir una masa suave y homogénea, como una pasta espesa y fragante.

  4. Rellena y enfría: introduce la mezcla dentro de los panecillos vaciados. Guarda en la nevera al menos un par de horas para que se enfríe bien y se integren los sabores.

  5. Sirve: presenta los panecillos fríos, coronados con unas hojas frescas de menta. Un bocado sorprendente, refrescante y lleno de historia.

Si el gazpacho es el rey del verano andaluz, la sala cattabia podría considerarse su ancestro romano: una mezcla fresca de pan, vinagre, aceite, hierbas frescas y ajo, pensada para combatir el calor y aprovechar las sobras. Un plato sencillo, pero con mucha historia.

Otra versión de este plato tan cargado de historia es la que presentamos
en estos vídeos: Sala Cattabia català  y  Sala Cattabia castellano 
















miércoles, 30 de octubre de 2024

Catillus ornatus, una recepta romana. Catillus ornatus, una receta romana.

Platet de pasta verda d’enciam

CATILLVS ORNATVS

Qui va dir que els romans no coneixien la pasta?

Aquest plat de nom tan particular apareix ressenyat a l’obra d’Ateneu de Naucratis , dins una llista de postres: després de la cocció, convé endolcir-lo amb mel.


Si la barreja d’enciam i mel et sembla atrevida, podeu fer un plat salat i servir-lo com a aperitiu, acompanyat d’una aqua mulsa inueterata (hidromel) ben fresqueta. El nom potser faci referència a la manera ornamental de presentar la pasta dins el recipient, el catillus.

Ingredients:

(per a 30-40 peces)


  • 1 enciam verd gros
  • 1 enciam de fulla més petita per presentar el plat
  • 200 g de farina
  • 10 cl del suc de l’enciam
  • 5 cl de vi blanc sec
  • 1 cullerada de mantega de porc
  • Sal
  • Pebre negre

Procediment

  • Per començar, extraieu el suc de les fulles verdes d’enciam mitjançant l’extractor de sucs o centrifugadora elèctrica (els romans segurament ho farien amb l’ajut d’un morter i un colador).
  • Llavors, barregeu la mantega, el suc d’enciam i el vi amb la farina, afegiu-hi sal i treballeu la pasta, que quedarà d’un bonic color verd.
  • Una vegada agafada la consistència de massa de lasanya, deixeu-ho reposar aproximadament 1 hora.
  • Passada aquesta hora, estireu-ho a sobre de la post enfarinada de la cuina, de la mateixa manera que per fabricar pasta italiana.
  • Talleu amb un ganivet tires allargades d’un dit i mig d’ample i doneu-los forma de llacets.
  • A continuació, fregiu les pastes en oli d’oliva ben calent. Quedaran d’un preciós color verd.
  • Escorregueu-ho i presenteu-ho a sobre de fulles d’enciam de manera decorativa i en un platet que tingui la característica que el seu diàmetre sigui més ample que la profunditat (catillus).
  • Salpebreu-ho i servir-ho acompanyat d’aqua mulsa inveterata o vi ranci.

Font: Ateneu, Banquet dels erudits, XIV, 647

Aquí es pot seguir la recreació d'aquest peculiar platet, el catillus ornatus 


Pasta verde de lechuga
CATILLVS ORNATVS

¿Quién dijo que los romanos no conocían la pasta?

Este plato, de nombre tan peculiar, aparece citado en la obra de Ateneo de Náucratis, dentro de una lista de postres: tras la cocción, conviene endulzarlo con miel.

Si la mezcla de lechuga y miel te parece atrevida, también puedes prepararlo en versión salada y servirlo como aperitivo, acompañado de una aqua mulsa inueterata (hidromiel) bien fresquita. El nombre podría hacer referencia a la forma ornamental en que se presenta la pasta dentro del recipiente, el catillus.

Ingredientes
(para 30-40 piezas):

  • 1 lechuga verde grande
  • 1 lechuga de hoja pequeña para la presentación
  • 200 g de harina
  • 10 cl de zumo de lechuga
  • 5 cl de vino blanco seco
  • 1 cucharada de manteca de cerdo
  • Sal
  • Pimienta negra

Elaboración

Para empezar, extrae el zumo de las hojas verdes de la lechuga utilizando un extractor de zumos o una licuadora eléctrica (los romanos probablemente lo harían con un mortero y un colador).

A continuación, mezcla la manteca, el zumo de lechuga y el vino con la harina, añade sal y trabaja la masa hasta obtener una textura similar a la de la pasta de lasaña. La masa tomará un bonito color verde.

Déjala reposar durante aproximadamente una hora.

Transcurrido ese tiempo, extiende la masa sobre la encimera enharinada, como se haría para preparar pasta italiana. Corta tiras alargadas de un dedo y medio de ancho y dales forma de lazos.

Fríe las piezas en aceite de oliva bien caliente. Tomarán un precioso tono verde.

Déjalas escurrir y preséntalas sobre hojas de lechuga, de forma decorativa y en un plato con un diámetro mayor que la profundidad (catillus).

Salpimenta al gusto y sirve acompañado de aqua mulsa inueterata o vino rancio.

Fuente: Ateneo, El banquete de los eruditos, XIV, 647.

Aquí se puede seguir la recreació de este peculiar platillo, el catillus ornatus 

Prosit!

miércoles, 1 de mayo de 2024

ALMADROC o ALMODROTE: "allos quesos o alls esquesos". Una recepta d'epoca medieval però d'origen molt antic.

L’Almadroc, antic “moretum” romà, és una recepta medieval que te com a base el formatge. Es tracta d'una salsa d’aprofitament amb base de formatge, oli (o mantega) i all. Es troba recollida als llibres de cuina catalans medievals, com el Llibre de Sent Soví (1324),o al Llibre de Coch.  Als llibres de cuina medieval escrits en català també s’anomena  d'allos quesos o alls esquesos.

Es tracta d'una preparació de textura ferma feta amb formatge magre, all, oli i aigua. És una preparació culinària molt senzilla de fer i està indicada per servir amb albergínies, verdures, carn i aus.

Es creu que el seu nom prové d’un encreuament de la paraula “moretum” (amaniment o salsa) amb l’àrab “madrus” (picat). L’almadroc o almedroc, és una picada o fins i tot, un tipus d’allioli amb formatge.

La preparació ens trasllada a les salses mares del mediterrani, com la salsa grega "myttotós", que autors grecs  clàssics expliquen com acompanyava a la tonyina i també ens porta a aquell afamat “moretum” romà, ben descrit a la literatura, als llibres d’agronomia i també mencionat als Fastos d’Ovidi.

L’origen grec, potser arribat des d’Àsia, ens porta a la realitat de que encara es troba pressent a  l’est del que avui coneixem com a continent europeu, on es fa una salsa similar, amb all, també d’origen clàssic: la “skordalia” grega. També a Itàlia, avui dia, les salses de formatge són corrents.

A Castella es coneixia com “almodrote”. Així ho diu Covarrubias l’any 1611 a la seva obra “Tesoro de la Lengua Castellana” (“Almodrote: cierta salsa que se hace de aceite, ajos quesos y otras cosas...”)  i també recull el “Diccionario de Autoridades” (1726, vol I)  i encara es fa en alguna illa canària amb el nom d’«almogrote» o «mojo de formatge», amb l’afegit de bitxo o tomàquet (productes posteriors vinguts d’Amèrica), i està present a la cuina sefardita lligat a les albergínies.

La recepta és aquesta:

Ingredients:

    • 125 g de formatge ratllat
    • 1 grana d’all (si es fa escalivat poden ser unes 5 granes ‘all)
    • 50 ml. d' aigua tèbia
    • 30 ml. oli d' oliva verge
    • Sal

Procediment:

    1. Dins d’un morter es pica l’all amb una mica de sal, tot remullant la grana en aigua.
    2. Quan estigui ben picat, s’afegeix el formatge ratllat i mica en mica l’aigua quan estigui a mig lligar es pot anar afegint mica en mica l’aigua per tal de que no es deslligui. Ha de presentar una consistència espessida.
    3. Es rectifica de sal. 



FREXOLS, UNA MENA D'AROMÀTICA CREP O BUNYOL MEDIEVAL, SEGONS ES MIRI

 FREXOLS

Recepta de cuina medieval recollida al Llibre de Sent Soví. De totes maneres de potatges de menjar. Edició de Rudolf Grewe. Barcelona Edit. Barcino, 2003.

CLXVIIII Qui parla con se ffa ffrexols. 

Si vols ffer frexols, se ffa axí: prin sàlvia e menta e ysop e sagurida e ruda e jurvert e ffaol e moritort e celiandre e comí tendre e matafalugua e altres bones erbes, de cadascuna segons que.t serà semblant; e piquales totes encemps ffont he règeu.  Puys ages fferina blanqua bé pessada, e destrempe’n les erbes ab aygua, e ffe’n resoles.

La recepta ens està presentant una mena de bunyol, crep aromàtica o truita sense ou.  

El mot “frexols” no figura en el diccionari, però si que una paraula semblant es troba al gallec: (“freixó”). Segons altres autors,  sembla que derivi del verb fregir. Si que el diccionari ens parla de la paraula “frèjol”, que significa prim, lleuger. I en aquest cas es podria relacionar amb el resultat final d'aquestes "truitetes" que queden molt primes un cop fetes...

També podem considerar-les un tipus de “ressoles” , de les quals trobem als receptaris d’aquesta època més exemples, algunes amb peix, carn, ous, formatge...

La recepta medieval no diu res de l'acabat final, per tant, ens l'hem d'imaginar i li podem donar moltes formes a la nostra voluntat.

Kuanum planteja aquesta proposta:

·        Preparem primer de tot la massa base, amb aigua amb gas, farina, un polsim de sal i una mica de llevat. La deixem reposar.

·        Entretant, es piquen els condiments secs al morter (comí, anís, fonoll...) i en una taula, es trinxen les herbes i es van depositant en un plat com a de mida de postres. Les herbes poden ser:  sàlvia, menta, sajolida, julivert, ruda, fonoll (només la fulla), créixens: de tot plegat, una mica de cada.

·        Totes les herbes han de quedar ben menudes. En el moment de preparar els fressols,  es barregen amb els condiments trinxats i finalment amb la massa de farina com si fos la base necessària per a preparar creps.

·        Escalfem la paella a foc mitjà amb oli (en comptes de llard), i agafem una quantitat aproximada de 40-50 g. de massa, a cullerades, de manera que quedi ben estès. Aneu amb compte perquè s'enrosseix molt ràpidament...

·        Es posa damunt un paper absorbent  i es menja d'aperitiu o si voleu, postres (es poden arrebossar amb sucre).

Es pot fer de la mida que hom vulgui, però queda millor fer-les ben petites, perquè queden més cruixents, ideals per a un aperitiu.

Totes són herbes digestives i són una manera agradable de menjar aquestes herbes tan profundament aromàtiques.

miércoles, 4 de octubre de 2023

GALLETAS SHAYT: UNA DULCE RECETA DESDE EL ANTIGUO EGIPTO

Aunque no abundan las representaciones de repostería en la iconografía egipcia, sí se puede encontrar un preparado singular: las famosas galletas shayt .

En la tumba tebana del visir Rekhmire, que se remonta al reinado de Amenofis II (1450/1425 a.C. hasta 1420/1400 a.C., dinastía XVIII), se pueden observar los diversos pasos en su elaboración.

La base de estas galletas son los rizomas de chufa (Cyperus esculentus), llamada ouah en Egipto, y que hoy forman parte de nuestra deliciosa "horchata de chufas".

Si quieres introducirte en los gustos faraónicos, prueba a hacer en tu cocina estas galletas. Aquí tienes la receta actualizada a nuestros fogones actuales:

Ingredientes:

1.     150 gramos de harina de chufas

2.     Una pizca de sal

3.     50 gramos de dátiles de buena calidad, a los que hay que retirar previamente la semilla o hueso interior

4.     1 vaso grande de agua

5.     50 gramos de miel

6.     Aceite de oliva suave para la fritura (puedes añadir un poco a la masa para facilitar su preparación).

 

Cómo se hacen:

1.     Mezcla la harina de chufas con el agua hasta conseguir una pasta que se pueda trabajar con firmeza.

2.     Retira los huesos de los dátiles y pica la pulpa muy finamente en una tabla de cocina con un buen cuchillo.

3.     Aparta a un bol, y allí amasa la pulpa de los dátiles junto con la miel, añadiéndola poco a poco hasta conseguir una textura similar a la de una confitura.  

4.     En el mismo bol, mezcla la harina de chufas con esta pasta de dátiles y miel, añadiéndole un poco de agua y unas gotas de aceite. Procura que la masa esté perfectamente amalgamada con todos los ingredientes y tenga la humedad correcta, de tal manera que al final quede jugosa por dentro y tersa al exterior.

5.     Ha llegado el punto del modelado: se han de realizar pequeñas formas triangulares que no superen los 50 gramos de peso ni 1 cm de altura.

6.     Dispón en una sartén o en una freidora, abundante aceite de oliva de sabor suave,  bien caliente, y procede a la fritura, hasta que queden consistentes. Busca el punto justo:  ni secas ni quemadas: ¡como le gustan al visir!

7.     Enfría y sirve con una cerveza, o si prefieres el sabor dulce, con una horchata de chufas muy fresca, o incluso con un vino blanco afrutado.

Fuente:  Papiro Ebers. 

Bardinet, Therry (1995) Les papyrus médicaux de l’Egypte pharaonique. Paris: pág. 269-271

viernes, 29 de septiembre de 2023

EPITIRUM, recepta romana. Català

EPITIRUM

Veure video amb la seva elaboració.

Aquest era el nom, a l’època romana, de la conserva que podríem considerar, avui dia, com un paté vegetal aperitiu. El nom prové de la paraula grega epithyrós, literalment, “menjat després o a sobre del formatge”.  Aquesta senzilla preparació fou coneguda i consumida pels romans, com a mínim, des del segle II aC., probablement des de la conquesta de la Magna Grècia, al Sud de la Península Itàlica.

L’ingredient principal d’aquest suculent “caviar vegetal” són les olives. El seu sabor però, varia en funció de tres factors bàsics: la pròpia naturalesa de les olives, la manera de condimentar-les en la seva preparació i, finalment, la varietat de les herbes aromàtiques emprades per a curar-les.

El conreu de l’olivera fou portat per grecs i fenicis al Mediterrani central i occidental, en un moment de datació encara incerta, convertint-se, de la mateixa manera que la vinya, en un element integrador i característic dels pobles dels territoris banyats pel Mare Nostrum.

Les herbes que assaonaven el preparat són les pròpies de la flora de la conca mediterrània, que formaven part d’un bouquet aromàtic comú a les cuines antigues. Algunes d’aquestes herbes i condiments, en canvi, han deixat de fer-se servir a la nostra cuina actual, així per exemple la ruda o els fruits del llentiscle, ambdues plantes usades en el món romà per a curar les olives. Passa el mateix amb el dolç defrutum (most bullit amb espècies i herbes aromàtiques fins a tornar-se un xarop amb alta concentració de glucosa). L’arqueologia ha tret a la llum àmfores que transportaven olives dins d’aquest preparat dolç

Són diverses les receptes conegudes que ens apropen a la seva elaboració, i que es troben en un variat catàleg de fonts. Dos són els autors romans que més detallen la seva preparació: Cató (s. II aC. ) i el gadità Columel·la (s. I dC. ), militar i agrònom. Aquí reproduïm la recepta del primer dels dos, de manera que podem preparar el nostre morter per a iniciar la seva elaboració, tal i com s’explica a continuació:

 INGREDIENTS:

·       Olives negres o verdes

·       Condiments:

o   Fulles verdes o fruits secs de coriandre o celiandre

o   Fonoll (tiges verdes o llavors seques)

o   Comí

o   Fulles de ruda (abstenir-se embarassades).

o   Menta

·       Oli

·       Vinagre

 PROCEDIMENT:

 L’elaboració es simple i es realitza en fred.

Primerament s’extreuen els pinyols de les olives. En un morter, es tritura una barreja de les herbes seques o verdes amb la polpa de les olives, afegint-li, lentament, oli i unes gotes de vinagre. Per a servir i degustar es pot untar la preparació a sobre d’unes torrades de pa àzim o poc llevat. És deliciós.

 Prōsit. (bon profit!)